Todos los años, a principios de febrero en Rupumika, a orillas del lago Maiwe, se reúnen las familias del lofmapu para el nguillatún, para agradecer y solicitar por un kvme mogen, kvme kimvn, estar bien y en equilibrio con su entorno natural, para que se produzcan buenas cosechas, una buena salud, educación, entre otras cosas.
Este año, la ceremonia que tiene cinco días de duración, comenzó el 8 de febrero y ya desde el inicio del encuentro espiritual, el silencio de la mañana fue interrumpido por el ruido y la presencia del helicóptero perteneciente a la empresa hidroeléctrica Trayenko de SN Power, la cual pretende instalar en esta zona la represa “Maqueo” de 320 mw, la mayor en potencia de las cuatro centrales proyectadas en el territorio mapuche cordillerano.
Para ir cerrando febrero, el mes de los enamorados, les dejo un relato, patrimonio familiar de la Sra. Erica : La historia de amor apasionado de sus madre extranjera y su padre mapuche.
“Mi mamá era huinca, era extranjera. Es decir, que era fuera de la reservación. Mi padre la conoció acá en Valdivia y se la robó. Este es un cuento de Romeo y Julieta, niña…es fabuloso.
Estamos hablando… Mi madre tenía 18 años, menor de edad, igual que la edad de mi padre. Se fueron a vivir aquí a Chuchunco City como le digo yo, en Niebla. Se fueron a vivir a unas rocas, cordillera con todo… No comían ninguna otra cosa, me decía mi mamá, que mariscos, no había otra cosa que pescado. Nunca más volvió.
Luego cuando yo tenía prácticamente como 20 años volvió, pero no volvió a su casa. Hizo el arreglo para que el papá y la mamá la perdonara, pero lejito bien de lejito. Mi mamá era de apellido alemán.
Ellos se conocieron en la vagancia de mi padre, trabajando por aquí por allá, porque mi padre era un muchacho de 18 años que andaba trabajando en los fundos y se quedaba en la casas de allegado. Entonces lo arrimaron, eso le decía yo a mi madre de mi padre. Lo arrimaron y bueno se conocieron y vivieron su amor apasionado. Pero la historia no duró mucho tiempo, como para que murieran juntos… Mi padre murió cuando yo tenía como tres años de vida y a ella la dejó con cuatro hijos pequeños.”
Don Hernán vive en Coñaripe y hace cuatro años se dedica a la orfebrería, especialmente al trabajo de la “plata”. Que en lengua mapuche se conoce como retrafe.
A trabajar la plata llegó inspirado por una necesidad de reivindicación cultural más que material y en este arte ha encontrado una manera de continuar con el desarrollo del trabajo de los antiguos orfebres mapuche de su zona.
A don Hernán lo encontramos en la pasada Expo Arte y Cultura Mapuche de noviembre del año 2008 y en esa ocasión no sólo nos contó de su familia, sino que también de cómo hoy comercializa sus diseños.
“Me llevó a trabajar la plata porque tenía una necesidad de hacer un aporte para el beneficio de nuestra gente, porque esto tiene una reivindicación cultural.. más que nada esto, es lo fundamental lo que me llevó a iniciar este trabajo… Más que nada hacer llegar esto a las familias mapuche a quienes las usan y le dan un valor que corresponde.
Fortalecer y promover las distintas expresiones culturales del pueblo mapuche-williche ha sido desde siempre uno de los principales objetivos de la Comunidad Indígena de Lilcopulli, sector de las Mellizas en la comuna de La Unión. A juicio de sus integrantes la música y la danza juegan un rol protagónico en el proceso de recuperación y revalorización de las tradiciones de “la gente de la tierra” al presentarse como elementos que reflejan fielmente su identidad cultural.
En este contexto y con el apoyo del Programa Orígenes de Conadi, los comuneros formularon un proyecto orientado a conformar una banda de rogativa y ceremonial, el cual considera la adquisición de vestimenta, un taller de religiosidad mapuche-williche y un taller musical.
Ana Isabel Aucapan Quinchel, presidenta de la Comunidad Indígena Lilcopulli y además representante de su comunidad en la Mesa de Planificación Local de la comuna, señaló que este proyecto les permitirá no sólo aprender a tocar los instrumentos, sino que además la comunidad podrá participar de un taller de cosmovisión. “Este proyecto consiste en la conformación de una banda mapuche, lo que incluye desde la vestimenta hasta la contratación de un monitor que nos enseñe a tocar mejor los instrumentos musicales y nos ayude a complementar nuestros conocimientos sobre la cosmovisión mapuche”.
“Para nosotros es muy importante este proyecto, ya que desde que nos constituimos como comunidad en el 2004, siempre estuvo en nuestros objetivos recuperar nuestra música. Queremos sacar adelante esta banda para que los niños –de a poco- puedan ir rescatando la lengua… con estos fondos vamos a poder hacer hartas cosas, estamos muy contentos”.
El proyecto tiene un periodo de ejecución de dos meses y medio, tras los cuales se espera que la Comunidad de Lilcopulli pueda mostrar sus logros al resto de los lofmapu (sectores o grupos familiares) de La Unión.
Enviado por Eva Barriga Uribe.




